BIOGRAFÍA

Daniel Muñoz (Cáceres. 1980) 

Comienza su carrera artística a principios de los años noventa motivado por la práctica del graffiti. Tras varios años centrado exclusivamente en la pintura mural, en el año 2000 comienza sus estudios en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Durante sus primeros años en la capital realiza numerosos murales y algu nas exposiciones en ciudades de España y Europa. Al mismo tiempo se produce una evolución en su obra y establece el dibujo como herramienta base de su lenguaje. Desde sus inicios, su obra se ha desarrollado en el espacio público y, en consecuencia, su discurso siempre ha abordado problemáticas relacionadas con la modificación del entorno por par te del individuo, como respuesta al uso imperativo del mismo por parte del poder institucional y privado. En su práctica artística se cuestionan algunas contradicciones que implica la regularización del arte público, su relación con la arquitec tura y los demás elementos que conforman el paisaje social, así como las fricciones de estas prácticas con el mercado privado y los diferentes agentes que elaboran los discursos del arte contemporáneo. 

Todas sus obras entrelazan códigos provenientes de diferentes campos como el turismo, la historia, la antropología, el lenguaje publicitario o la cultura popular. Sirviéndose de ciertas narrativas propias de la pintura clásica, plantea ideas en relación con el actual hiper-acceso a las imágenes confrontando asuntos aparentemente vulgares o mundanos con la supuesta solemnidad del lenguaje artístico. Durante los últimos años ha realizado numerosas intervenciones en espa cios públicos de ciudades tan diversas como Tokio, Los Ángeles, Rio de Janeiro, Tánger o Roma. También ha realizado exposiciones en varios países de Europa, Norteamérica, Sudamérica, Asia y Oriente medio. Cabe destacar su participación en la 59 Bienal de Venecia en 2022 , su reciente exposición en el Museo Nacional de Altamira, así como en proyectos internacionales en centros como el BACC Museum de Bangkok (Tailandia), la Galería Nacional de Arte de Ammán (Jordania)o racióneles como el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (Bada joz), el CEART (Fuenlabrada) o galerías como Walter Otero (Puerto Rico) o Luis Adelantado (Valencia) . Su trabajo ha sido divulgado en numerosos libros y publicaciones.

RUINAS EN BOGA

EL ARTE COMO EJERCICIO DE INGENIERÍA INVERSA

 

¿Puede el arte convertirse en un resorte para distorsionar las nociones de lo real? Evidentemente sí, desde siempre el arte conoce ese rol deformador de lo real le pertenece. Por ende… siendo así … ¿qué sentido tiene ir más allá de lo documental? ¿Para qué indagar en lo real, si es la capacidad ficcional del Arte, lo que lo hace grande, diferente, disruptivo? Para qué ser realista o verista si lo que lo distingue es su capacidad de crear opacas realidades al margen, relatos disidentes, en paralelo a lo real. No el ser verisímil o creíble. En cambio, “algo de fe” en el Arte coexiste todavía. Hay “algo fetichista” -de idolatría sagrada- en esta experiencia que conocemos como el Arte, que todavía late ahí. Por lo que puede el Arte Actual revisitar “lo real” para desdoblarlo rebautizándolo como material simbólico contenedor de cultura. De hecho, podríamos decir que llevamos más de un siglo tras Duchamp, ahondando es esa línea de actuación post-ready-made.

Por ello si -por ejemplo- un artista contemporáneo se topa con un objeto histórico, no nos extraña que lo use como materia de reinterpretación, o a reinterpretar. Estos hallazgos de historias paralelas le ofrecen a los artistas una línea de re-escritura de la Historia desde su propia materialidad, desde sus elementos significantes iniciales.

Dani Muñoz, conocido creador nacional, nómada extremeño con una amplia carrera internacional, cuya obra se ancla en el dibujo como mecanismo de reconstrucción de relatos a modo de micro-ensayos in situ. En un viaje a la prestigiosa Fundación Chinati de Marfa, fundada en la década de los setenta por el maestro del minimalismo Donald Judd, en los desiertos de Texas, propiciado gracias a una residencia artística, se topó con un “Libro Oficial de Cuentas” del Ejército Estadounidense del período de entre guerras, en un destartalado Cuartel Militar que se encuentra abandonado en medio de las tierras que Marfa ocupa.

“Hemos capturado una herramienta. Tenemos un cuerpo, un tesoro.

Un simple objeto encontrado una tarde de verano nos pone frente a

una criatura hiper compleja. Vamos a analizarla y hacer una serie de

experimentos con ella.  El objetivo principal de nuestra misión es des-

virtuarla: Alterar su naturaleza, usarla de malas formas, pervertir su

lógica y desarticular sus propiedades originales.” – Nos dice el artista.

Se lo quedó para en algún momento de aquel viaje intentar interactuar con ese material, pero las premuras no le ayudaron a decidirse a cómo relacionarse con ese yacimiento simbólico.

Años después, volvió al libro, a su contenido taxonómico administrativo, a su escrutinio y halló entonces, líneas subversivas de la Historia que el libro en sí contenía, líneas que le dieron la libertad de reinterpretarlo, como se estudia un objeto arqueológico; en los tiempos de la arqueología de las imágenes y las idolatrías.

He aquí el resultado, curatorialmente hablando, una trilogía de obras, las cuales aunque funcionan independientes, cada una se comporta como una página de una narración que re-invita a mirar a la Guerra y a su industria belicista no como un síntoma de nuestro pasado sino como un signo de nuestro presente.

Donde el dibujo, una vez más, le facilita a Muñoz manifestarse como uno de los creadores mejores dotados de una capacidad resolutiva excepcional; a la vez, que nos despliega ante nuestra mirada su inteligencia crítica, al desvelar su manera de aproximarse a nuestra realidad, desde una lateralidad filosa, cortante. Que se cuestiona lo duro y lo blando, no sólo desde el objeto mismo y su representación, sino desde su propia ideación condicional. ¿Qué es duro o blando a la hora de pensar en la muerte? ¿O en la guerra, como mecanismo desarrollado para desplegar mortales máquinas cortantes? ¿En la era de la informática, qué papel juega el hombre más allá de un mero registrador de datos? Dudas que Dani disipa cuando en la ecuación lo coloca en el centro. Dando por sentado que puede que nos hayamos olvidado de las certezas y que estamos entrando en una espiral autodestructiva; donde quizás el arte y su capacidad evocativa, su capacidad de rescatarnos el sentido del humor y su capacidad de poetizar todo aquello que toca, quizás… puede que logre salvarnos. Todavía. Aún cuando estemos en medio de las mismas ruinas que tanto intentan mantener en boga; aquellos culpables de nuestra destrucción.

Una destrucción de la que estas obras, son el antídoto. El punto de partida para plantear una posible restauración. Si descubres este secreto, no tienes otra opción que exhibirlo. Y aquí está.

Usémoslo como nueva brújula para continuar el viaje que nos acecha.

Omar-Pascual Castillo

Curador.