STATEMENT DE LOS ARTISTAS
Shawn Garry y Clara Larraín trabajan como un dúo creativo que se mueve con libertad entre distintos lenguajes. Con un fuerte background en cine y audiovisual, su práctica se expande hacia la fotografía, el diseño, la arquitectura y lo performático, explorando los cruces entre estas disciplinas sin jerarquías fijas. Más que situarse en un solo campo, su trabajo habita ese espacio intermedio donde las fronteras se vuelven porosas.
Su mirada está profundamente marcada por lo cinematográfico, pero no en un sentido narrativo tradicional. Les interesa el ritmo, la atmósfera, la construcción del encuadre y, sobre todo, la relación con el espacio. En ese contexto, la cámara deja de ser solo una herramienta de registro y pasa a ser una forma de explorar y pensar: un dispositivo que recorre la arquitectura, la fragmenta y la vuelve a armar desde otra perspectiva.
En su próxima exposición en la galería Arte a Ciegas en Madrid, el dúo se centra en lo que podríamos llamar una “cinematografía de la arquitectura”. A través del uso de la cámara de cine, investigan cómo los espacios construidos y su entorno pueden ser leídos desde el tiempo y el movimiento. Luego, ese material se traduce al soporte fotográfico en un proceso exploratorio que se sitúa en el cruce entre lo dinámico y lo fijo.
El resultado son imágenes que no funcionan solo como registro, sino como huellas de un proceso. La fotografía aparece como un punto de condensación donde quedan inscritas las decisiones, los recorridos y las acciones. Así, la arquitectura deja de ser un simple escenario y se vuelve un elemento activo dentro de la obra, mientras que la imagen —atravesada por lo performativo— abre un espacio donde dialogan tiempo, cuerpo y estructura.

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Naturaleza muerta 2
Fotografía digital / 120 x 60 cm / Año: 2025
HABITAR EL ESPACIO (3 EJERCICIOS)
CLARA LARRAÍN & SHAWN GARRY
La arquitectura tras varios milenios de evolución humana nos ha acompañado en la comprensión de nuestro territorio como espacio vital. Ese afán vitalista, ese signo constructivo, le ha proporcionado un proceso de progresión cognitiva a la arquitectura, de oficio casi artesanal y comunitario, a arte de genios, a ciencia holística de nuestra existencia, que no sólo nos integra en un contexto o paisaje determinado; sino también, nos dicta las normas de convivencia colectiva de un carácter determinante y social.
Fuera de su deriva urbanita, la construcción de un espacio habitable, ha recluido a los humanos a repensar el espacio natural como un lugar de cohabitación conciliatoria. Desde este ideal de cohabitación, el quehacer de la gran arquitecta chilena Cazú Zegers, nos ha dado en los últimos años, verdaderas lecciones magistrales, donde sus creaciones en los parajes naturales que les circundan, dialogan en una sinfonía casi mágica, una música concreta ecosistémica.
La presente muestra se comporta como un muestrario reinterpretado (y quizás también reinterpretativo) donde Clara Larraín & Shawn Garry despliegan sus dotes como creadores audiovisuales; quienes partiendo de un trabajo en un principio de registro y catalogación, han preferido dotarle a su obra del regalo de un imaginario poseedor de una nueva condición poética.
Allí, donde la fotografía técnica de arquitectura enfría la mirada y la paraliza en un gigantismo postindustrial, Clara y Shawn, eligen la delicadeza del desliz de las fugas, adormecen la mirada en el detalle, en la textura abstracta -o mejor abstraída-, en la dureza contundente del material atravesado por la luz austral del sur y preñado de una envolvente atmósfera solitaria; donde sujetos y predicados empiezan a construir una sintaxis mínima, intimísima, solo para unos privilegiados, aquellos testigos a lo que ahora el público se suma.
Hacer brillar esa leve luz de lo pequeño en medio de tan majestuosas edificaciones aterrizadas, ancladas o brotadas en un paisaje donde el brutalismo es domado por la elegancia, es la utopía pacificadora y regocijante que este dúo de artistas ofrece como ofrenda contemplativa, a aquellos quienes tengamos la firme convicción de volver a detenernos a mirar.
Estructurada curatorialmente por tres módulos y lenguajes, el audiovisual (dos piezas de videoarte con música incidental), el fotográfico (un conjunto de fotografías editadas de los videos, tomas falsas, supuestas erratas de un cuaderno de bitácora que señala, remarca el dato: ¡Ey!… mira aquí una silueta, una sombra, un par de piernas) y el instalativo (pensada la documentación fotográfica como mosaico secuencial que nos abre nuestras miradas a narrativas de continuidad).
La muestra se plantea como su subtítulo enuncia, como tres ejercicios. Tres maneras que nos obligan a remirar, para volver a contar hasta tres o hasta diez, antes de querer escabullirnos o huir ante tanta belleza.
Así… todos caemos en su inteligente ardid, ante su artificio de seducción.
No hay mirada que logre escapar de su intrigante trampa.
a Cazú, la culpable.
Omar-Pascual Castillo
Curador

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Naturaleza muerta 6
Fotografía digital / 120 x 60 cm / Año: 2025

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Sin título 1
Fotografía digital / 120 x 60 cm / Año: 2025